martes, octubre 31, 2006
martes, octubre 24, 2006
domingo, octubre 15, 2006
ABOGADO DE VENTANILLA
"Para mí viajar debe ser lo mismo que para el perro de la familia cuando lo sacan en auto: la oportunidad de asomar la cabeza al viento y dejar lagrimear los ojos ante el espectáculo de un mundo que por fin toma impulso, para irse."
Rafo León
"Viajes de Perro"
"Viajes de Perro"
A las palabras del escritor peruano Rafo León -uno de mis hallazgos más importantes de los últimos meses- solamente puedo agregar que a mí la cámara fotográfica me permite sacar la cabeza por la ventanilla, así vaya volando en un avión, cerca a los límites con la estratósfera.
Pero volvamos al título: en Popayán, eso de "abogado de ventanilla " es más bien una forma despectiva de referirse a los abogados graduados o no, que se dedican a sacar presos del Permanente, lugar que, pese a su nombre, se usa para la detención temporal de borrachos pendencieros, delincuentes menores y sospechosos, no necesariamente de haber cometido algún acto contrario a la ley, sino que son poseedores per se de la condición ontológica de "sospechosos".
En fin: yo no tengo problema en autoconsiderarme "abogado de ventanilla", si no de Permanente, sí -intento al menos- de ventanilla permanente, puesto que peleo y al que me aferro compulsivamente, como cualquier burócrata en tiempos de cambio de gobierno. Estas fotos tomadas sobre la cordillera de los Andes, explican por qué.





Que la pareja de este bailarín sea un avión, no le quita el carácter de tal. (Valet Parking de aviones en el Aeropuerto de El Alto - La Paz.) Allí se baila al ritmo de la luz.

Tras recorrer durante una hora larga una atmósfera diáfana, el avión se sumerge en ese vaso de leche en cuyo fondo está Lima.
sábado, octubre 07, 2006
EL GOLPE A-VISA

Toda persona de nacionalidad colombiana se presume indeseable, a veces incluso aunque demuestre lo contrario. Y lo peor es que los motivos de esa indeseabilidad no son transparentes. Los consulados, o más bien sus funcionarios y funcionarias, simplemente otorgan o niegan las visas, sin que el solicitante sepa nunca por qué sí o por qué no.
Pero bueno: en gracia de discusión, aceptemos que cada gobierno y quienes lo representan en el exterior, son libres de aceptar o de rechazar a quien aspire a visitar su país o, con mayor razón, a trastearse del todo.
Lo que sí resulta totalmente indignante es la actitud despótica de algunos agentes de Policía y de algunos vigilantes de empresas de seguridad privada (por supuesto de fabricación nacional), encargados del "orden público" en las sedes diplomáticas y consulares. Viktor Frankl, entre otros autores que vivieron los horrores de los campos de concentración nazis, cuenta que algunos prisioneros judios eran escogidos como capos: "prisioneros que actuaban como especie de administradores y tenían privilegios especiales. (...) Mientras los prisioneros comunes tenían muy poco o nada que llevarse a la boca, los capos no padecían nunca hambre; de hecho, muchos de estos capos lo pasaron mucho mejor en los campos que en toda su vida, y muy a menudo eran más duros con los prisioneros que los propios guardias y los golpeaban con mayor crueldad que los hombres de la SS. Claro está que los capos se elegían de entre aquellos prisioneros cuyo carácter hacía suponer que serían los indicados para tales procedimientos."
Acepto anticipadamente el argumento de que comparar los consulados con campos de concentración nazis resulta exagerado, como también lo es comparar con prisioneros a quienes aspiran a obtener una visa. El proceso de obtener ese permiso es más bien un campo de humillación.
Y por supuesto, los integrantes de este "Cuerpo Diplomático" asignados a embajadas y consulados, no le pegan físicamente a la gente, ni la torturan, ni la matan, como sí hacian los capos como parte de sus funciones en los campos de concentración. Pero si pudieran, lo harían. Porque esa es parte de la condición maldita de algunos integrantes de nuestra especie humana: la embriaguez cuando les otorgan un poquito de poder.
Claro: no son todos, ni seguramente esa actitud despreciable por altanera, forma parte del "Manual de Funciones y Requerimientos" de la Institución policial ni de las empresas de seguridad privada. Pero que los hay los hay.
¿Será que a esos uniformados, que de manera tan arrogante tratan a sus compratriotas de la fila, les pagan la quincena en euros o en dólares? ¿O será que cuando los asignan a esa portería, automáticamente ingresan a la "Nobleza" del respectivo país? Francamente, no creo.
Y además, eso tampoco justificaría ese despliegue innecesario y gratuito de prepotencia, despotismo barato y "autoridad internacional".