miércoles, septiembre 06, 2006

HOMENAJE PÓSTUMO

Me encantan los caimanes, y en consecuencia me caía bien el australiano ese que jugaba con ellos. Aunque hay que reconocer que, lamentablemente, hacía gala de una imprudencia innecesaria.

Menos mal no se lo comieron los caimanes (o los cocodrilos). Eso habría redundado en una mala prensa que para nada les conviene a estos animales que viven en la Tierra desde muchos millones de años antes de que llegáramos los seres humanos a arrancarles el cuero y a disputarles sus hábitats.

Sí: me encantan estos bichos, que en su cuerpo tienen cosas con nombres tan sonoros y tan misteriosos como los osteodermos (las placas acorazadas de que están hechas sus pieles) y los gastrolitos (las piedras del buche, que les sirve para triturar lo que les pongan... como esa piedra que se introducía -¿o se introduce todavía?- en los Molinos Corona... que deben llevar en en este planeta los mismos años de los cocodrilos).

Sea esta una invitación a releer mi cuento EL CHARCO, que confirma mi adicción a los caimanes. (Haga click en EL CHARCO)

3 Comments:

Blogger German A Quimbayo said...

Hola Gustavo

Me causó mucha gracia su post. Personalmente no me gustaba mucho ese australiano. No es que me alegre su muerte. Sin embargo era muy molesto que se le metiera en la "intimidad" a los animales de un momento a otro, solo por demostrar una falsa valentía. Los animales al igual que nosotros tienen derecho a que nadie nos "joda" la vida de chevere.

Saludos

2:58 p.m.  
Blogger juanba said...

Y yo, con el desafortunado suceso, me enteré que una picadura de una raya puede matar...

Salutes

1:34 p.m.  
Blogger Adriana said...

Lindísmo el camimancito de las fotos!
Gracias por las cosas bonitas que pone en su blog.
Un abrazo.

3:16 p.m.  

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